“Mi vida después del reportaje está como el pico”
Carlos Molina, el mismo que se hace un año se hizo conocido como el “capo de Plaza Italia”, tiene cara de brígido, habla como choro y la campaña “pitéate a un flaite” nació en honor a él. Pero nadie -hasta el momento- ha podido demostrar su participación en una banda o que cometió algún delito. Dice que está “caliente con los periodistas porque le han jugado chueco y es el único gueón que no ganó nada con una portada”. Igual habló contó su versión. ¿Culpable o inocente? Juzgue usted.
Afuera la música de “Camela” azota los plásticos que hacen las veces de vidrio. Adentro de su departamento, Carlos ofrece bebida y su esposa Ángela va a al baño y saca la botella del estanque. “Es que vendí el frigider” dice Carlos y se encoge de hombros como pidiendo disculpa.
-Algunos se preguntan como lo hago pa vivir 7 meses sin trabajar. Fácil, vendí todas las gueas y debo como 400 lucas en el almacén. Se autoresponde, mientras apunta un ladrillo con dos alambres de cobre conectados al enchufe.
-Hasta la cocina se fue a la balanza, ahora cocinamos con anafre.
Bueno coca empecemos…
No me digai coca porque a mi nadie me conoce por ese sobrenombre. Responde con voz de aburrido con el tema.
¿Cómo es eso que nunca te han dicho coca?
- En el centro todos me conocen como el Vandam, como Carlos Andrés o el negro y acá, como el Colo-Colo. Fue en el reportaje del programa “En la Mira”, donde me pusieron coca. No te miento que me gustó al principio porque yo soy fanático del Colo, pero ahora es una carga. Se ensañaron conmigo. Hay diarios que comparan al coca con perros salvajes africanos y eso te va consumiendo la mente.
Si pero tú en ese reportaje eras el que más resaltabas. Era difícil que no se fijaran en ti.
-Si yo salí en la tele con buzo, gorro y zapatillas es porque en la noche hay que andar vestido así. En la noche hay mucho picao a choro que se anda salvando. Entonces uno debe manejarse con los mismos códigos para que no se pasen películas contigo. Era casi como un uniforme de trabajo y además siempre me visto así porque me gusta el deporte.
O sea que tu ropa era como tu uniforme ¿Entonces cuál era tu trabajo?
-Hace 12 años que llegué a Plaza Italia, como tarjetero. Mi pega consistía en llevar clientes a los diferentes saunas y cabaret del sector. Éramos varios tarjeteros y porteros de locales. Nos juntábamos y empezamos a corretear a los lanzas, no queríamos que asaltaran a los clientes porque todos perdíamos.
De ahí me fui haciendo conocido y me empezaron a pedir -los administradores de los locales- que los ayudara con la seguridad. Vieron como trabajo y me fueron dando la mano.
¿Pero te contrataron, hiciste algún curso de guardia?
- Yo nunca jamás he sido guardia. Yo trabajaba como seguridad, pero era como un guardia hechizo. Igual los administradores de los locales me ofrecieron varias veces contrato, pero yo no trabajo así. Porque yo he visto como tratan a los empleados y como soy yo, los mandaría a la chucha al tiro. Yo les cuidaba el negocio y apoyaba en el tema de seguridad, pero de ahí a que me estuvieran mandando, era otra cosa. Así era mi sistema de trabajo y nunca tuvimos problemas.
¿Pero en qué consistía ese sistema de trabajo?
- En los locales no se atendía ni a narcos, ni lanzas ni a choros. Se les dejaba pasar y los garzones no los pescaban. De ahí se aburrían y se viraban. Éramos dos los que trabajamos en la seguridad de los locales. Los demás eran tarjeteros y porteros de sauna. Ese grupo siempre se juntaba en la esquina, siempre observando, cuidando el terreno.
¿Y la pelea del restaurant “El Castillo” que sale en el reportaje? Ahí entraron dos lanzas al local
-Eso es otra cosa. Ese es un problema que se le fue de las manos al dueño. Él empezó a atender a la gente que no debía. Por eso yo terminé la relación con él un mes antes que yo saliera en la tele.
Pero en el reportaje sales separando la pelea adentro del Castillo y después llamando a los Carabineros
-Me metí porque mi señora era garzona de ese local y cuando vi que sacaron una cuchilla, les dije que pararan la guea, que se fueran a agarrar a tajos al parque. Después salgo del local y llamo a mi compañero y en la tele sale “miren como el coca llama a los carabineros y ellos llegan al tiro”. Eso fue la película que se pasaron los del programa porque nunca pasó. A parte los pacos se demoraron caleta en llegar y la llamada salió del Castillo.
Pero los carabineros te conocían, te saludaban de mano
- La policía cada vez que me veía me controlaba. Me decían “negrito” muéstrame tu identificación. Me preguntaban que estaba haciendo ahí y yo les decía que trabajaba para el Jaque Matte y el Castillo. Después la policía se acostumbró a verme, pero eso no significa que soy informante de la policía. Darle la mano a un carabinero no es pecado. Yo hace tiempo que deje de ser antiyuta, estoy renovado.
La mala fama
En septiembre del 2005 el programa “En la mira” mostró con lujos y detalles una banda liderada por “el coca”. Tenía el control de Plaza Italia y como buena banda organizada cobraban protección a los locatarios del sector y establecía vínculos con carabineros.
En el “Termómetro”, también continuó la pesquisa y fue en ese programa, donde alguien que aseguraba ser el coca habló sobre su conexión con policías.
Nueve meses después, el fiscal Ricardo Villarroel, que investiga la denuncia, señaló que “la investigación está pendiente, pero que a la fecha no se ha podido comprobar ningún ilícito en el que haya participado Carlos Molina”.
El fiscal, al ser consultado sobre la prueba de autentificación de voz a la que fue sometido Carlos, dijo que no “puede comentar sobre la prueba de sonido porque es parte de la investigación. Pero que no existen antecedentes para comprobar algún delito cometido por Molina”
Después de nueve meses ¿Cómo fue eso de salir en la tele y tener hasta portada de diarios?
-Cuando me avisaron que iba a salir “en la mira” yo pensé que saldría peleando, hasta un video me conseguí pa grabar. Era lo más probable, porque mi pega era esa: relacionarme con gente educá, choros, víos y hay que estar alerta pa poner el combo en el hocico al tiro no más.
Después pensé que esta guea era una broma, una cámara escondida. Hasta que los ratis llegaron a las 5 de la mañana y revisaron todo. A mediodía se aparecieron periodistas de la tele y andaban ofreciendo 5 lucas pa saber más cosas sobre el coca. Obvio que nadie les respondió, porque a mi me conocen como el Colo-Colo.
A las dos semanas me empezó el dolor de cabeza. Nadie me daba bola. Imagínate la Pascua culiá que pasaron mis cabros chicos. No comieron, ni se vistieron, ni recibieron sus regalos como debe ser. Y más encima, en la tele, veo a la Macarena Pizarro dando feliz navidad para todo el mundo y yo me acordaba cuando se cansó de decir que era un delincuente. Ahí me entró el demonio, si no es por mi esposa cometo alguna locura contra mí.
¿Por eso decidiste querellarte contra Iván Núñez y Macarena Pizarro?
-A fines del año pasado lo había intentado, pero un abogado me cagó con 300 lucas. En enero pude por fin colocar una demanda por difamación. Los dos me trataron de delincuente. Incluso Macarena Pizarro, en el programa “Tres palabras” estuvo como media hora hablando de mí, que era un delincuente, que le daba la mano a carabineros. Hace trece años dejé de robar. Es tiempo más que suficiente pa demostrar que me rehabilité.
Carlos Molina, el mismo que se hace un año se hizo conocido como el “capo de Plaza Italia”, tiene cara de brígido, habla como choro y la campaña “pitéate a un flaite” nació en honor a él. Pero nadie -hasta el momento- ha podido demostrar su participación en una banda o que cometió algún delito. Dice que está “caliente con los periodistas porque le han jugado chueco y es el único gueón que no ganó nada con una portada”. Igual habló contó su versión. ¿Culpable o inocente? Juzgue usted.
Afuera la música de “Camela” azota los plásticos que hacen las veces de vidrio. Adentro de su departamento, Carlos ofrece bebida y su esposa Ángela va a al baño y saca la botella del estanque. “Es que vendí el frigider” dice Carlos y se encoge de hombros como pidiendo disculpa.
-Algunos se preguntan como lo hago pa vivir 7 meses sin trabajar. Fácil, vendí todas las gueas y debo como 400 lucas en el almacén. Se autoresponde, mientras apunta un ladrillo con dos alambres de cobre conectados al enchufe.
-Hasta la cocina se fue a la balanza, ahora cocinamos con anafre.
Bueno coca empecemos…
No me digai coca porque a mi nadie me conoce por ese sobrenombre. Responde con voz de aburrido con el tema.
¿Cómo es eso que nunca te han dicho coca?
- En el centro todos me conocen como el Vandam, como Carlos Andrés o el negro y acá, como el Colo-Colo. Fue en el reportaje del programa “En la Mira”, donde me pusieron coca. No te miento que me gustó al principio porque yo soy fanático del Colo, pero ahora es una carga. Se ensañaron conmigo. Hay diarios que comparan al coca con perros salvajes africanos y eso te va consumiendo la mente.
Si pero tú en ese reportaje eras el que más resaltabas. Era difícil que no se fijaran en ti.
-Si yo salí en la tele con buzo, gorro y zapatillas es porque en la noche hay que andar vestido así. En la noche hay mucho picao a choro que se anda salvando. Entonces uno debe manejarse con los mismos códigos para que no se pasen películas contigo. Era casi como un uniforme de trabajo y además siempre me visto así porque me gusta el deporte.
O sea que tu ropa era como tu uniforme ¿Entonces cuál era tu trabajo?
-Hace 12 años que llegué a Plaza Italia, como tarjetero. Mi pega consistía en llevar clientes a los diferentes saunas y cabaret del sector. Éramos varios tarjeteros y porteros de locales. Nos juntábamos y empezamos a corretear a los lanzas, no queríamos que asaltaran a los clientes porque todos perdíamos.
De ahí me fui haciendo conocido y me empezaron a pedir -los administradores de los locales- que los ayudara con la seguridad. Vieron como trabajo y me fueron dando la mano.
¿Pero te contrataron, hiciste algún curso de guardia?
- Yo nunca jamás he sido guardia. Yo trabajaba como seguridad, pero era como un guardia hechizo. Igual los administradores de los locales me ofrecieron varias veces contrato, pero yo no trabajo así. Porque yo he visto como tratan a los empleados y como soy yo, los mandaría a la chucha al tiro. Yo les cuidaba el negocio y apoyaba en el tema de seguridad, pero de ahí a que me estuvieran mandando, era otra cosa. Así era mi sistema de trabajo y nunca tuvimos problemas.
¿Pero en qué consistía ese sistema de trabajo?
- En los locales no se atendía ni a narcos, ni lanzas ni a choros. Se les dejaba pasar y los garzones no los pescaban. De ahí se aburrían y se viraban. Éramos dos los que trabajamos en la seguridad de los locales. Los demás eran tarjeteros y porteros de sauna. Ese grupo siempre se juntaba en la esquina, siempre observando, cuidando el terreno.
¿Y la pelea del restaurant “El Castillo” que sale en el reportaje? Ahí entraron dos lanzas al local
-Eso es otra cosa. Ese es un problema que se le fue de las manos al dueño. Él empezó a atender a la gente que no debía. Por eso yo terminé la relación con él un mes antes que yo saliera en la tele.
Pero en el reportaje sales separando la pelea adentro del Castillo y después llamando a los Carabineros
-Me metí porque mi señora era garzona de ese local y cuando vi que sacaron una cuchilla, les dije que pararan la guea, que se fueran a agarrar a tajos al parque. Después salgo del local y llamo a mi compañero y en la tele sale “miren como el coca llama a los carabineros y ellos llegan al tiro”. Eso fue la película que se pasaron los del programa porque nunca pasó. A parte los pacos se demoraron caleta en llegar y la llamada salió del Castillo.
Pero los carabineros te conocían, te saludaban de mano
- La policía cada vez que me veía me controlaba. Me decían “negrito” muéstrame tu identificación. Me preguntaban que estaba haciendo ahí y yo les decía que trabajaba para el Jaque Matte y el Castillo. Después la policía se acostumbró a verme, pero eso no significa que soy informante de la policía. Darle la mano a un carabinero no es pecado. Yo hace tiempo que deje de ser antiyuta, estoy renovado.
La mala fama
En septiembre del 2005 el programa “En la mira” mostró con lujos y detalles una banda liderada por “el coca”. Tenía el control de Plaza Italia y como buena banda organizada cobraban protección a los locatarios del sector y establecía vínculos con carabineros.
En el “Termómetro”, también continuó la pesquisa y fue en ese programa, donde alguien que aseguraba ser el coca habló sobre su conexión con policías.
Nueve meses después, el fiscal Ricardo Villarroel, que investiga la denuncia, señaló que “la investigación está pendiente, pero que a la fecha no se ha podido comprobar ningún ilícito en el que haya participado Carlos Molina”.
El fiscal, al ser consultado sobre la prueba de autentificación de voz a la que fue sometido Carlos, dijo que no “puede comentar sobre la prueba de sonido porque es parte de la investigación. Pero que no existen antecedentes para comprobar algún delito cometido por Molina”
Después de nueve meses ¿Cómo fue eso de salir en la tele y tener hasta portada de diarios?
-Cuando me avisaron que iba a salir “en la mira” yo pensé que saldría peleando, hasta un video me conseguí pa grabar. Era lo más probable, porque mi pega era esa: relacionarme con gente educá, choros, víos y hay que estar alerta pa poner el combo en el hocico al tiro no más.
Después pensé que esta guea era una broma, una cámara escondida. Hasta que los ratis llegaron a las 5 de la mañana y revisaron todo. A mediodía se aparecieron periodistas de la tele y andaban ofreciendo 5 lucas pa saber más cosas sobre el coca. Obvio que nadie les respondió, porque a mi me conocen como el Colo-Colo.
A las dos semanas me empezó el dolor de cabeza. Nadie me daba bola. Imagínate la Pascua culiá que pasaron mis cabros chicos. No comieron, ni se vistieron, ni recibieron sus regalos como debe ser. Y más encima, en la tele, veo a la Macarena Pizarro dando feliz navidad para todo el mundo y yo me acordaba cuando se cansó de decir que era un delincuente. Ahí me entró el demonio, si no es por mi esposa cometo alguna locura contra mí.
¿Por eso decidiste querellarte contra Iván Núñez y Macarena Pizarro?
-A fines del año pasado lo había intentado, pero un abogado me cagó con 300 lucas. En enero pude por fin colocar una demanda por difamación. Los dos me trataron de delincuente. Incluso Macarena Pizarro, en el programa “Tres palabras” estuvo como media hora hablando de mí, que era un delincuente, que le daba la mano a carabineros. Hace trece años dejé de robar. Es tiempo más que suficiente pa demostrar que me rehabilité.





